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lmasl.es

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Este cambio fonológico se denomina yeísmo, y ha avanzado notablemente en España en las últimas décadas entre las generaciones más jóvenes debido a la influencia de la radio y la televisión (emitidas principalmente desde Madrid, zona históricamente yeísta). No obstante, el yeísmo se expandió progresivamente a estas regiones. Hasta el siglo XX, la distinción se encontraba presente de forma general en las zonas andinas de Perú, Ecuador, Colombia y el noreste de Argentina. En ambos lados del Atlántico el yeísmo continúa propagándose en la actualidad sin que podamos establecer una relación directa de la innovación en España y América. Difícilmente puede afirmarse que el yeísmo sea, bien en origen o en la actualidad, un andalucismo fonético. El dígrafo Ll es usado en la ortografía de diversos idiomas.

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Es la duodécima letra y novena consonante del alfabeto latino básico, al igual que en la versión adaptada que emplea el idioma español. La l (en mayúscula L, nombre ele, plural eles) es una letra del alfabeto latino. En galés, «ll» representa a una lateral fricativa (/ɬ/); mismo sonido disponible en náhuatl, pero escrito «tl». Muy seguramente, el yeísmo ha surgido de forma espontánea en muchas zonas del español debido al escaso papel fonológico del fonema /ʎ/.

Representaciones alternativas

  • En español actual, en buena parte de España y de América el fonema lateral palatal representado originalmente por este dígrafo se ha perdido y ha convergido con el fonema palatal central representado por la consonante Y.
  • Difícilmente puede afirmarse que el yeísmo sea, bien en origen o en la actualidad, un andalucismo fonético.
  • El dígrafo Ll es usado en la ortografía de diversos idiomas.
  • En ambos lados del Atlántico el yeísmo continúa propagándose en la actualidad sin que podamos establecer una relación directa de la innovación en España y América.

La «l» en albanés representa a una lateral coronal palatalizada (/lʲ/). En la mayor parte de Argentina y en todo Uruguay (español rioplatense), la «ll» (al igual que la «y») se pronuncia como una fricativa alveolar sorda ʃ, como el sonido de «sh» en la palabra inglesa shirt (camisa) o de «ch» en la palabra francesa chemin (camino). En España, también es notorio el influjo del catalán y el euskera en la conservación de la palatal lateral. La perduración del fonema /ʎ/ en estas regiones se debe a su introducción en sus sistemas educativos y sobre todo a la existencia de lenguas nativas que también lo poseen, como son los casos del quechua y del aimara. Corresponde a la letra L del alfabeto latino o romano, y gráficamente a la letra lambda griega arcaica, lmasl.es que proviene de la letra lámed fenicia. Pese a la creencia de que toda Andalucía es yeísta, aún quedan restos de distinción en las cercanías de Sevilla, norte de Huelva y zonas de la Serranía de Ronda (provincia de Málaga).

Indicaciones para su uso ortográfico en español

En español actual, en buena parte de España y de América el fonema lateral palatal representado originalmente por este dígrafo se ha perdido y ha convergido con el fonema palatal central representado por la consonante Y. En aragonés, asturiano, aimara, español no yeísta, catalán, euskera, gallego y quechua, representa tradicionalmente un fonema lateral palatal (AFI /ʎ/). En español y en muchas otras lenguas representa una consonante sonante, oral, lateral y alveolar.​ En albanés, el dígrafo «ll» representa a una lateral coronal velarizada (/ɫ/), similar al sonido de la «l» inglesa. En España, la pronunciación tradicional como lateral palatal ha quedado así relegada hoy casi por completo a las generaciones más mayores y a áreas rurales principalmente de Castilla y León, Cataluña, Valencia, Navarra, País Vasco, Aragón, Murcia y Extremadura. En español se consideró entre 1754​y 2010​ como la decimocuarta letra del alfabeto español y su undécima consonante, pero ya no.